Una función puede ser continua en un punto y aun así no ser derivable en él1. El origen de es el ejemplo.
La derivada en un punto se define como el límite de la tasa de variación media. En el límite que hay que examinar es el siguiente.
| Aproximación | |
|---|---|
El valor difiere según que se acerque por la derecha o por la izquierda, así que el límite no existe.
Para la función es la recta y para es . Las dos se unen en el origen, pero sus pendientes no coinciden. Por eso la gráfica forma allí un pico.
Como se une sin corte en el origen, es continua pero, al quedar indeterminada la pendiente, no es derivable. El recíproco sí vale: allí donde una función es derivable, es continua.
La distinción importa al buscar un máximo o un mínimo. La función alcanza su mínimo en y, sin embargo, allí no se cumple .
Esas tres clases son los candidatos a máximo o mínimo.
| Función | Qué ocurre en el origen |
|---|---|
| pendientes y por los dos lados | |
| pendientes e por los dos lados | |
| pendiente por ambos lados, tangente vertical |
Las dos primeras son formas apuntadas y la última tiene tangente vertical; ninguna de ellas es derivable en el origen.
Si una función es derivable puede juzgarse por si la gráfica parece una recta al ampliarla. El origen de se acerca a una recta cuanto más se amplía, mientras que el origen de sigue siendo una V por mucho que uno se acerque.
Lejos del origen es derivable, con para y para . La derivada es una función con un escalón, que coincide con , y solo el origen queda indefinido.
Una función construida con valores absolutos o con picos se trata partiendo el dominio por los picos. Dentro de cada trozo derivar es directo, y solo los picos necesitan un tratamiento aparte.
La V de la gráfica es , las dos rectas son e , y el punto grande es el punto no derivable .